3 lunches perfectos en Los Ángeles

He llegado a la conclusión de que regreso a Los Ángeles, sobre todo, por la comida.

Siempre hay algo nuevo que probar y no importa qué tanto me esfuerce por acomodar cinco comidas en un día –con éxito–, invariablemente me quedo con las ganas de haber ido a ese restaurante, por ese churro french toast (hablo del de Trois Familia, por cierto. No cometan mi error y lo dejen al final porque algo siempre pasa)…

En fin. Dentro de lo que sí he probado, y he probado bastante, he seleccionado tres lugares para comer el lunch/brunch/desayuno perfecto. (¿Hay una hora mala para un sandwich?) Y para llevar algo para después. Porque siempre hay que llevar algo para después.

Joan’s on Third
8350 West 3rd St, Beverly Grove

Lunch con un side de people watching. Hay mucho que pedir y sobre todo mucho que comprar en este clásico de Los Ángeles. Empecemos por la ubicación que le da puntos extra: en pleno Beverly Grove, en el centro de la 3rd St, cerca del LACMA y de The Grove (y de un Le Labo también), una de las pocas zonas verdaderamente caminables de la ciudad. Con opción a comer en la terraza (imposible encontrar lugar en fin de semana) o adentro, que tampoco está nada mal.

La sección de deli es muy tentadora, con sus veinte opciones de ensaladas –en este caso, mejor pedir el salad trio, para probar más de una–, pero mi propuesta es dejarse llevar por la portada gigante de la revista Bon Appetit que flota sobre el mostrador y pedir el sandwich de short rib con queso derretido, arúgula y cebolla morada que ahí aparece. Es INDISPENSABLE, con mayúsculas, pedirlo para compartir: así de grande es. Como seguramente ignorarán este consejo, habrá que pedir para llevar el pastel de crema de avellana, las gomitas cubiertas de chocolate y los malvaviscos hechos en casa. Quedan advertidos.

Gjusta
320 Sunset Ave, Venice

Es fácil pasarlo por alto. No tiene un letrero al frente ni una entrada especial. Todo lo contrario: para llegar hay que meterse entre callecitas de Venice y atravesar un estacionamiento enrejado. Y la experiencia de sentirse perdido no cambia mucho al entrar, al menos para los primerizos. Hay que tomar un turno y observar con atención el marcador en la pared: si se pierde el turno, el cajero podría o no dejarte ordenar. Y no quieres perder tu turno.

Gjusta pertenece a los mismo dueños de Gjelina, una verdadera institución en Venice que, en mi opinión, sirve las mejores pizzas de la ciudad. No sorprende que esté repleto de locales. En el counter hay claro, pizzas, pero también sandwiches, quesos, carnes, mermeladas y spreads para llevar, ensaladas y pan, mucho pan: miche, baguette, sourdough… (básicamente mi fantasía máxima). Aquí uno viene por sandwiches y los mejores, me dice el cajero que hace dos segundos me regañaba por perder mi turno, son justamente los que ordené. Son dos favoritos de la casa, el de chicken parm en ciabatta con burrata y el clásico grilled cheese. Todo ha valido la pena. El pan es espectacular –con todas sus letras y separando cada sílaba– y los quesos son un sueño. Un lugar para regresar y regresar.

Sqirl
720 N Virgil Ave, Silver Lake

Una calle perfectamente irrelevante en los límites de Silver Lake tiene un local miniatura que, por las mañanas, se llena al punto de hacer una fila que da vuelta a la esquina. Esto no sería un equivalente necesario de calidad pero en este caso, lo es. Sqirl hace el mejor pan francés que he probado. El secreto, un brioche casero inmenso, compuesto por capas y capas de pan esponjoso. Lo que sea que se pida con una de estas rebanadas es garantía de delicia. El avocado toast (que evidentemente NO probé yo) se ve tan perfecto que casi (casi pero no) me atrevo a probarlo. La gente que pidió el bowl de kale, arroz y feta en la mesa de al lado me da envidia pero sé exactamente por qué vine.

Entra a escena la estrella de Sqirl, un pan cubierto de una generosa capa de queso ricota y mermelada. El sabor de ésta dependerá de la temporada y del ánimo del chef pero no hay que preocuparse: por 25 dólares, podrás llevarte a casa un frasquito del sabor que quieras (y el que quieres es de blood orange y vanilla bean).  

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