Guía de viaje: Tulum

Por muchos años, Tulum ha sido el refugio favorito de quienes aman el Caribe mexicano pero huyen de los spring breakers. Las cosas han cambiado y Tulum dejó de ser esa playa secreta: hoteles boutique, restaurantes y beach clubs abundan pero sigue conservando ese espíritu bohemio y relajado –si sabes dónde buscar–. No hay como sus playas (de verdad, no las hay) y la distancia, el precio y hasta ciertos detalles “rústicos”, como la falta de señal o el tener que llevar efectivo siempre, valen la pena y mucho.

Si estás por viajar aquí o estás buscando ideas, información o inspiración para un posible detour de tu plan caribeño, éste es el post para ti.

Lo que debes saber antes de ir:

  • Tulum es exactamente lo opuesto a un all-inclusive, de hecho, no hay hoteles de este tipo (a excepción de Kore Tulum). No existen los grandes resorts y el lujo es más “discreto”, por decirlo de alguna forma. (Esto no quiere decir que no pueda resultar pretencioso. De hecho, crece en nivel de pretensión todos los días).
  • Llevar efectivo es indispensable.
  • Llegar y moverte en coche es lo más recomendado.
  • Si quieres encontrar un buen precio en un hotel frente al mar, deberás buscarlo con anticipación e intentar seleccionar fechas de temporada baja.
  • Cada esfuerzo extra que hagas por llegar aquí en lugar de quedarte en otras zonas más “cómodas” de la Riviera Maya vale la pena: es una experiencia muy diferente.

(Antes de empezar, una nota… Tulum podría dividirse en dos: Tulum playa y Tulum pueblo. Esta guía está enfocada en Tulum playa, que es la parte más representativa y la que conozco mejor).

Llegar

La mejor forma de llegar y moverse en Tulum es rentando un coche. Tulum está aproximadamente a dos horas del aeropuerto de Cancún en una carretera recta y fácil de manejar, y aunque existen diversas compañías de shuttles que pueden llevarte, el camino es tan largo que seguramente perderás mucho tiempo haciendo paradas en los hoteles de los demás pasajeros.

Además, una vez en Tulum el coche es muy útil. Aunque es posible rentar bicicletas o caminar, la calle principal de la zona hotelera no tiene banqueta y en la noche está poco iluminada. Y los taxis son muy caros: un trayecto de un kilómetro puede costar hasta 250 pesos. El coche es una maravilla para salir a cenar o a conocer playas cercanas.

En cuanto al estacionamiento, hay muchos lotes que pertenecen a hoteles y restaurantes, y la mayoría puede recibir tu coche por unos días, siempre y cuando avises en cuanto llegas que no eres huésped y preguntes por adelantado la tarifa para que no haya sorpresas. Uno muy céntrico está frente a la heladería Origami. El precio es de alrededor de 80 pesos por día.

Hertz tiene muy buenos deals a lo largo del año (la última vez tenían 60%). Sin descuento, rentar un coche chico cuesta alrededor de 1200 pesos por cuatro días y una Wrangler, 3500 pesos. Otras como Avis o Enterprise tienen precios parecidos.

Comer

Comer es una de las mejores cosas que hacer en Tulum. Cada temporada aparecen nuevos lugares, como Arca o The Real Coconut, pero Hartwood, Casa Jaguar y Posada Margherita se mantienen como los grandes clásicos. Una nota importante: comer en Tulum no es barato (los precios son comparables a los de Los Ángeles, por ejemplo). Un plato fuerte cuesta entre 350 y 800 pesos (15-40 usd) y las bebidas empiezan en 200 pesos (10 usd).

Lleva efectivo y mucho. La mayoría de los lugares no aceptan tarjetas y los cajeros automáticos son pocos y no siempre funcionan.

Helado de coco en Origami
Matcha Mama (@matchamamatulum)

Su especialidad es el matcha, sí, –lo hay helado, chai, con un shot de cold brew…– pero sus smoothie bowls son para regresar y regresar. Mi favorito es Mango Tango con topping de fresas, polen, berries, amaranto, chía y nuez. Hay opciones veganas, altas en proteína y gluten free. Desayuno completo y súper ligero en un lugar que no podría ser más instagrameable.  

Posada Margherita (posadamargherita.com)

Inició como el complemento de un hotel con ese nombre y finalmente, su fama lo superó. El menú es corto y no ha cambiado en años, pero no hace falta: sus pastas hechas a mano no necesitan gran rotación. Mi elección siempre ha sido la más sencilla: pasta pomodoro con ajo y albahaca, pero para quienes aman los pescados y mariscos hay más opciones tentadoras, como camarones al vino o pasta con camarones y calabaza. Es el lugar perfecto para cenar (NO OLVIDES llevar repelente de mosquitos), pero para aprovechar la vista, lo ideal es llegar al atardecer.

La Eufemia

Esta taquería-bar de playa es el lugar más relajado para comer en Tulum. Conforme se hace de noche, se convierte cada vez más en un bar y sus Happy Hours de margaritas ya son famosos. A pesar de esto, el ambiente es tranquilo y la música no es demasiado abrumadora (no es Mamitas ni mucho menos). Además de su barra, su zona de restaurante y las mesitas exteriores con sillas Acapulco, van llengando poco a poco algunos agregados que traen sus propias mantas y toallas. El menú es muy sencillo: en la mañana hay omelettes y chilaquiles; en la tarde, tacos de pescado, camarón, arrachera y vegetarianos. También ofrecen la pesca del día que sugieren, por cierto, comer con las manos.

Tabla mediterránea y ceviche en Chiringuito

Dormir

Para quedarse hay dos opciones principales: un Airbnb o en un hotel. He hecho las dos y cada una tiene sus pros y contras.

OPCIÓN A: AIRBNB

La principal ventaja de quedarse en un Airbnb es que puedes desayunar o cenar ahí y ahorrar un poco. No implica sacrificar mucho: algunos tienen rooftop con alberca (estos están en el centro de Tulum, no en la zona de playa), otros son casitas en árboles, en medio del manglar. De cualquier manera no te perderías de la playa porque puedes pasar el día entero en un beach club. Como siempre, es indispensable que hagas tu investigación y te asegures de que el lugar tiene calificaciones altas de sus anteriores huéspedes. Y en este caso, llevar coche es totalmente necesario.

La playa de Chiringuito
OPCIÓN B: HOTEL

Las ventajas del hotel son evidentes y te dan la “experiencia Tulum” completa -tener acceso directo e ilimitado a la playa es la mejor parte- pero claro, viene con un precio. Una noche en alguno de los mejores hoteles cuesta entre 4000-10000 pesos, mientras que un Airbnb va de 1500-5000 pesos (habitación doble/estudio).

La elección depende totalmente del tipo de experiencia que busques, si estás dispuesto a hacer un esfuerzo extra con tal de ahorrar un poco o si prefieres tenerlo todo a la mano.

Mis favoritos (notarán que todos están en la misma área -casi al final de la calle principal- porque es la mejor: la más limpia, espaciosa y silenciosa).

Chiringuito
Chiringuito

Un hotel miniatura que se siente como tu propia casa de playa. Su suite beachfront es un sueño, igual que su alberca -que pocos hoteles en Tulum tienen- y el servicio y menú de playa son excelentes. (La tabla mediterránea con humus, parmesano y pan tomate y una piña colada es todo lo que necesitas). Plus: silencio total y ubicación literalmente a 10 pasos del mar. Mi beach club favorito para pasar el día entero.

Nômade

La primera vez que estuve aquí, hace dos años, era un hotel con unas 20 habitaciones y frente al mar no había más que algunos colchones y claro, su restaurante La Popular que ya entonces tenía mucha gente. Hace un mes volví a estar ahí y el panorama cambió por completo. ¡El área de playa es inmensa! Hay mucha más gente y *música*, y se siente un ambiente mucho más pretencioso que cuando era nuevo y chiquito. Pero el hotel sigue siendo una maravilla y su desayuno -que está incluido en el precio- es delicioso.

Be Tulum

Ha crecido mucho -al igual que casi todo en Tulum estos días- los precios han subido demasiado, pero este lugar es así. La decoración de sus cuartos es increíble, la alberca, oculta entre el manglar, es una delicia y su área de playa es enorme, lo que garantiza privacidad entre camastros y sillones gigantes, y sus textiles son los más lindos. La recomendación es cazar una fecha en temporada baja para encontrar el mejor precio. 

Be Tulum

Hacer

Actividades en Tulum no hay muchas y creo que eso es parte de su encanto, al menos para mí. Un día normal aquí corre lento y consiste en desayunar, pasar horas en la playa y prepararte para cenar. Claro, conocer las ruinas mayas es esencial (y si no lo has hecho todavía, mejor razón para rentar un coche y visitarlas a las ocho de la mañana, hora en que abren al público). Pero si eres de los que no se están quietos, hay algo para ti.

Kiteboarding School

La compañía COA Water Sports abrió un pequeño local de kiteboarding, paddleboarding y otras actividades acuáticas en la zona más “lejana” de la playa -la que mencioné como absoluta favorita- justo junto al hotel Chiringuito. Quienes te esperan mientras practicas tendrán suficiente entretenimiento mientras ven como los labradores de los dueños los acompañan a hacer paddleboarding en el mar.

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